
No creo en los cuentos de hadas que él narra...
...pero creo en las hermosas mentiras que salen de sus labios y te hacen volar con tan solo escucharlas.
Una vez, hace mucho tiempo cuando el mundo era joven sus tierras eran frías y hostiles. Nada vivía sobre él excepto la Vida y la Muerte.


Kurás; tengo que hacer algo importante, disculpa que no haya podido despedirme de ti amigo pero es algo importante que no puede esperar. Sé que esto no resuelve las cosas pero te he dejado un pequeño obsequio debajo de mi almohada, espero que lo sepas usar con inteligencia o que por lo menos esto te ayude a empezar algo con Etned. La he pasado bien contigo, cuidate y espero que nos encontremos otra vez en algún otro momento.
Semest
Ella estaba ahora recostada en su cama y con un espejo en la mano. No podía dejar de verse las manos callosas, arrugadas y la herida en su palma. Sentía dolor por todo el cuerpo por los años que éste tenía. Ella no recuerda qué sucedió. No recuerda cómo se hizo esa herida o cómo no la pudo sentir pero sabía quién había sido. Nenúfar estaba encerrada en un cuerpo que no era la de ella. Era anciana, sus cabellos eran blancos como la nieve, solo podía ver el mundo con un solo ojo y no podía hacer mucho con el vejestorio cuerpo que tenía encima. Se quedó allí recostada por horas pensando en Semest y en el día en que su pesadez termine.
Ella abría los ojos en un lugar que nunca había estado. Estaba recostada en el pasto cubierta por un abrigo. Se sentía como nueva, era como nacer de nuevo... otra vez, ya había olvidado la sensación de esto. Se tocó el rostro: era como terciopelo, se miró las manos: suaves y delicadas pero luego vio su cicatriz.


Soy υna perѕona coмo cυalqυιera. Con eхтreмιdadeѕ, υna caвeza... no ѕè, aмaвle, тìмιda o qυιzà egoìѕтa e ιgnoranтe.
