31 enero, 2010

Y él me dice...

Demon Fairy by *Asaenath
No creo en los cuentos de hadas que él narra...







...pero creo en las hermosas mentiras que salen de sus labios y te hacen volar con tan solo escucharlas.














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09 enero, 2010

La batalla

Una vez, hace mucho tiempo: La batalla de la Vida y la Muerte
El nacimiento del hombre

The Eternal Battle by ~Nemesis--Una vez, hace mucho tiempo cuando el mundo era joven sus tierras eran frías y hostiles. Nada vivía sobre él excepto la Vida y la Muerte.

Cada uno tenía su propio espacio. La Vida: cualquier rincón en donde el sol posara su luz mientras que la Muerte: siempre era rodeada por la fría oscuridad. Los dos, Dioses de sus propios espacios eran a la vez prisioneros de ellas mismas.

¿Cómo será estar del otro lado?, se preguntaron una vez con curiosidad.
¿Por qué no puedo dominar el otro lado?, se cuestionaron esta vez con arrogancia.

En un momento cuando el tiempo aún no tenía nombre ellos se encontraron. Cuando el sol comenzaba a ocultarse y la luna empezaba a dejarse ver ellos decidieron competir entre si para encontrar quién reinaría por completo aquel pequeño pedazo de basura espacial.

Siguiendo el atardecer siempre sobre sus cabezas y sin descanso alguno ellos luchaban con sus propios medios. La fuerza de sus poderes se podía sentir en cualquier rincón: sobre la tierra, entre las nubes o entre el silencio de las aguas. Eran dos entes totalmente diferentes pero igual de fuertes, intimidantes y orgullosos.

En un momento, ellos no se habían dado cuenta pero la Vida había derramado una gota de sudor y la Muerte una gota de sangre sobre la estéril tierra.

Algo surgía de entre el polvo de la tierra. Emergía como magia del suelo esculpiendose por si misma con imagen y semejanza a los dioses. Carente de esencia, conciencia y comprensión una criatura andaba torpe y confusamente palpando la tierra con los pies mientras que por sus pupilas pasaban visiones de su nuevo hogar.

Los Dioses no se habían percatado pero su batalla recién había empezado a la hora que ambos dejaron caer la naturaleza de cada uno y permitieron engendrar al primer hombre.

El objetivo de la lucha se relevó. El combate cambió de escenario. Los contendientes tienen ahora un aliado pero él mismo se convirtió en el marco de la contienda.

La disputa entre la Vida y la Muerte se está dando ahora mismo. ¿A quién apoyas para que el vencedor reine sobre ti?

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07 noviembre, 2009

Se agradece

A Soul's Reflection by =valse-des-ombres
La gente dirá que tengo el corazón vacío y el alma oscura... es curioso, son parte de mi y no sé si eso es verdad.

Pero quién sabe, quizá he olvidado quién o qué soy que los demás si son capaces de verme tal y como soy.

... gracias.











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11 octubre, 2009

Ten mi atención...

Dime mentiras sin piedad...

... y dame un beso que duela más que la verdad.

Kiss by ~NOTspecific

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26 septiembre, 2009

No diré nada

¿Qué es lo que tratas de silenciar?
Dime de qué estan hechas tus mentiras
Prometo, diré mentiras para negar.

Cuales son los crimenes que quieres callar
Porque la sangre se desliza por tus sonrisas
Y eso es algo que no puedes ocultar.

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Bloody Dean -by- ihni

16 septiembre, 2009

Nenúfar -final-

20

Kurás despertó y vio la nota en el suelo. La recogió y la leyó. Se quedó un poco pensativo. Fue hasta la habitación de Semest y buscó debajo de la almohada. Se sentó en la cama, desenvolvió el pedazo de tela y con las monedas en la mano volvió a leer la nota con nostalgia y con una sonrisa en los labios.


Kurás; tengo que hacer algo importante, disculpa que no haya podido despedirme de ti amigo pero es algo importante que no puede esperar. Sé que esto no resuelve las cosas pero te he dejado un pequeño obsequio debajo de mi almohada, espero que lo sepas usar con inteligencia o que por lo menos esto te ayude a empezar algo con Etned. La he pasado bien contigo, cuidate y espero que nos encontremos otra vez en algún otro momento.

Semest

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Nymphaea Cerulaea by ~airogazElla estaba ahora recostada en su cama y con un espejo en la mano. No podía dejar de verse las manos callosas, arrugadas y la herida en su palma. Sentía dolor por todo el cuerpo por los años que éste tenía. Ella no recuerda qué sucedió. No recuerda cómo se hizo esa herida o cómo no la pudo sentir pero sabía quién había sido. Nenúfar estaba encerrada en un cuerpo que no era la de ella. Era anciana, sus cabellos eran blancos como la nieve, solo podía ver el mundo con un solo ojo y no podía hacer mucho con el vejestorio cuerpo que tenía encima. Se quedó allí recostada por horas pensando en Semest y en el día en que su pesadez termine.








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Nenuphar - 1 by ~citadinElla abría los ojos en un lugar que nunca había estado. Estaba recostada en el pasto cubierta por un abrigo. Se sentía como nueva, era como nacer de nuevo... otra vez, ya había olvidado la sensación de esto. Se tocó el rostro: era como terciopelo, se miró las manos: suaves y delicadas pero luego vio su cicatriz.
Con el tiempo se borrará —pensó.
Estaba feliz con el cuerpo nuevo que tenía ahora, se sentía bien, viva y hermosa y ya quería empezar a vivirla. Vio que Semest estaba de espaldas tratando de avivar el fuego de la fogata. Se paró y fue hacia él.
—¿Semest?
Él volteo entusiasmado.
—¡Nenúfar!, ¿ya te encuentras mejor?
Nenúfar se sentó a su lado, le tocó el rostro y lo miró cautivadoramente.
—Me siento mejor ahora.
Se lanzó encima de él y lo retuvo con un beso apasionado.

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¡Por fin lo terminé! Me entusiasme mucho al inicio con el tema que empecé a alargarlo creo que hasta demasiado, pero por fin lo terminé.

15 septiembre, 2009

Nenúfar -19-

19

Semest recordó lo que le había dicho Kurás acerca de cómo llegar a la morada de Nenúfar. Le fue un poco difícil con la falta de luz pero al final él pudo llegar. Dejó su caballo a unos metros lejos de el lugar para que nadie allá en la casa pudiera escucharlo. Se trepó por las enredaderas como lo hizo la última vez y miró por la ventana. Pudo ver que Nenúfar estaba acostada, durmiendo tranquilamente. Parecía que no estaba en peligro pero algo le decía a Semest que algo andaba mal. Abrió la ventana y entró sigilosamente. Se arrodilló frente a la cama y tocó delicadamente el hombro de Nenúfar.
—Nenúfar, despierta —dijo muy calladamente—. Tenemos que salir de aquí.
Pero ella no reaccionaba. Él iba a insistir pero se percato que Nenúfar estaba fría y que su respiración era muy lenta.
—¡Nenúfar!, ¿estás bien?. ¡Nenúfar, despierta! —insistió.
Pero ella seguía sin reaccionar.
Trató de levantarla y vio que en la palma de su mano tenía una herida profunda. Semest se asustó.
—No puede ser —se dijo a si mismo.
Le tocó suavemente el rostro y su piel se sentía fría. Mucho más fría que cuando le tocó el hombro. Semest no sabía qué hacer, trató de tocar la mano herida de Nenúfar pero cuando iba hacerlo sus dedos se movieron, volvió a mirar el rostro de ella y vio que sus ojos estaban abriéndose.
—¡Nenúfar! —exclamó casi aliviado.
—¿Qué?, ¿quién eres? —preguntó confundida y con la voz entre cortada.
—Soy yo, Semest.
—¿Semest?... ¿Semest?... o sí, eres tú —dijo al fin al verle el rostro.
—¿Estás bien? —preguntó preocupado—, ¿qué sucedió?
—Fue ella... —su voz era tan débil que se desvanecía en el aire— ella me quiere hacer daño. Ayudame... por favor.
—Es por eso que he venido. Tenemos que irnos de aquí.
Semest se sacó su abrigo y se la puso a Nenúfar. Ayudó a que ella se pusiera de pie pero estaba muy débil para hacerlo sola así que la cargo en brazos y camino hacía la puerta. Semest notó que algo había en el suelo, al otro extremo de la cama de Nenúfar. Dudó un momento pero retrocedió unos pasos y vio qué era. Al inicio estaba confundido y tardó unos segundos para darse cuenta que era la bruja tirada en el suelo. Parecía estar viva porque pudo ver que su pecho se inflaba con cada respiro. Le entró el miedo y salió de la habitación y bajó las escaleras con cautela. Abrió la puerta y un aire frío le envolvió el cuerpo.
—No, espera... —dijo Nenúfar.
—¿Qué sucede ahora?
—Mi libro... ella tiene mi libro.
—Pero... —dijo preocupado.
—Está en la habitación de ella... ella lo tiene escondido... en un baúl —lo miró a los ojos—. Es muy importante para mi.
—Está bien —dijo tras pensarlo un rato.
La dejó en el suelo contra la puerta y fue en busca del libro. Entró en la habitación y lo primero que alcanzó a ver fue un baúl viejo, lo abrió y de inmediato vio un libro. Lo cogió y salió de la habitación en busca de Nenúfar. La volvió a cargarla y salio de la casa casi corriendo.

Subió a Nenúfar a su caballo, colocó el libro dentro de su saco que colgaba al un lado de su caballo y luego él se montó. Hizo que Nenúfar le rodeara con sus brazos y empezaron a cabalgar hasta que rápidamente perdieron de vista la cabaña del bosque.

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